COMO PERROS Y GATOS: ¿CÓMO HACER QUE SE LLEVEN BIEN?

¿Cómo es posible que haya perros que quieren comerse a todos los gatos que ven por la calle y a la vez se llevan bien con el gato con el que conviven? Aunque parezca mentira, hay una explicación lógica.

”Cuando un perro ve a otro sujeto como a una presa, no se plantea intentar
relacionarse con él.”

La predación o depredación es la interacción biológica, normalmente entre diferentes especies, en la que la presa tiene un valor de recurso para el depredador

La predación es innata en los perros, y estará más o menos marcada según la raza y el individuo. Además, debemos tener en cuenta que la caza es satisfactoria en sí misma, incluso sin necesidad de llegar a alimentarse de la presa.

Los gatos, por su parte, son también depredadores, pero reúnen una serie de características físicas y comportamentales que hacen que puedan ser percibidos como presas por los perros:

  • Suelen ser de menor tamaño.
  • Son de otra especie: La predación se da mayoritariamente hacia individuos de otras especies, aunque también puede darse en individuos de la misma especie.
  • Sus movimientos son rápidos y suelen hacer cambios bruscos de velocidad, dirección, etc. Este tipo de movimientos activa mucho a los perros que tienen una fuerte carga instintiva predatoria por su imprevisibilidad.

Entonces, ¿por qué muchos perros son capaces de convivir con gatos?

La respuesta viene precisamente de lo explicado anteriormente: Porque esos perros han dejado de percibir como presas a esos gatos en concreto. Cuando un perro ve a otro sujeto como a una presa, no se plantea intentar relacionarse con él. Podríamos decir que lo ve como a un recurso, no como a un individuo con el que poder interactuar.

Con los miembros del grupo social (formado por quienes conviven con el perro  a diario) ocurre justamente lo contrario: el perro les da un valor social , por lo que nunca los intentará cazar. Pueden llevarse mejor o peor, incluso llegar a pelearse, pero la depredación como tal no puede aparecer.

A pesar de todo esto, hay individuos con mucha carga instintiva predatoria que siempre verán a los gatos como presas y no como sujetos sociales con los que interactuar, aunque convivan con ellos y se trabaje adecuadamente para lograrlo. Es muy importante que tengas esto en cuenta si estás pensando en añadir un nuevo miembro canino o felino a la familia.

En los casos en los que es posible, ¿cómo podemos ayudarles a llevarse bien?

1.Asegúrate de tener bien cubiertas todas las necesidades de cada uno:

Paseos, alimentación, areneros, entretenimiento, salud, descanso, interacciones saludables perro-tutor y gato-tutor… Esto es fundamental, ya que son muy distintos y necesitan sentirse bien para poder estar abiertos a relacionarse.

2.Adecúa el entorno donde conviven:
Es determinante para mejorar el bienestar de ambos y conseguir una convivencia adecuada.

  • Redistribuye el espacio en el hogar: Zonas de la casa donde los perros y los gatos puedan decidir interactuar o no y zonas en las que puedan buscar intimidad y soledad.

Para los gatos: Rascadores (idealmente con vistas a la calle), baldas, estanterías, camas en alto…
Los altillos hacen que los gatos se sientan más seguros y así gestionen mejor sus emociones y la presencia del perro. A su vez, al estar más tranquilos por tener zonas seguras en las que permanecer, no sienten la necesidad de huir tan a menudo y se reducen sus movimientos erráticos, con lo que también activarán menos a los perros. Por otra parte, sería ideal tener alguna habitación con gatera en la puerta para que el gato pueda estar solo, ya que necesitan disponer de juguetes que simulen la caza (el enriquecimiento ambiental en gatos es fundamental). Si no es posible, se pueden sacar esos juguetes en los momentos en los
que se guarde al perro en otra estancia o esté de paseo, ya que los movimientos que realizará el gato durante ese juego pueden despertar la predación en el perro.

Para los perros: Coloca camas en diferentes estancias de la casa para que tenga varias opciones de descanso. También sería bueno que disponga de un transportín, jaula o habitación cerrada para poder disfrutar en la intimidad de recursos valiosos que puedan generar conflicto con el gato. Evalúa los recursos que puedes dejar siempre a su alcance (elementos de roer como astas de ciervo o gamo, etc.) y procura que siempre haya varios iguales. Ojo con la seguridad, hay juguetes para gatos que podrían ser peligrosos para los perros y viceversa. En esos casos, que los disfruten únicamente bajo tu supervisión o en las estancias separadas mencionadas.

3. Preséntales adecuadamente:
Facilita que tengan buenas experiencias durante su primer encuentro. Que el perro haya dado un buen paseo antes puede ayudar, y también que le mantengas con correa (por seguridad y para retenerle si se pone nervioso). Puedes hacer trabajos  de olfato con él o darle algún elemento de roer para favorecer que esté más tranquilo y gestione mejor la presencia del gato, así evitarás también que éste se asuste al ver relajado al perro y será más probable que se plantee interactuar con él.

4. Procura intervenir siempre que sea necesario:
No se trata de sobreproteger a ninguno de los dos, pero tampoco debes dejarles a su libre albedrío si ves que puede haber riesgo de que se peleen, ya que ambos podrían salir muy mal parados. Si dudas de que pueda ocurrir algo, supervisa todas sus interacciones (déjalos separados cuando no puedas estar pendiente o cuando no estés en casa) y actúa en
consecuencia:

  • ​Evita que se persigan salvo que tengas claro que ambos están jugando (puedes comprobarlo parando un momento a alguno de los dos y observando si ambos buscan retomar el juego).
  • Observa su lenguaje corporal y ayúdales a resolver los pequeños conflictos del día a día si no tienen una comunicación fluida. Por ejemplo, si uno de los dos intenta jugar bruscamente y notas incómodo al otro, detén al primero.

Observa su lenguaje corporal y ayúdales a resolver los pequeños conflictos del día a día si no tienen una comunicación fluida. Por ejemplo, si uno de los dos intenta jugar bruscamente y notas incómodo al otro, detén al primero. Si todo va bien, tu perro y tu gato se irán conociendo poco a poco y podrán convivir pacíficamente e incluso disfrutar de la compañía del otro.

En caso de que no lo logres aplicando estos consejos,contacta con nosotros y te ayudaremos.

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